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LOS JUDIOS DE LA SELVA PERUANA

Guillermo Bronstein

En el Perú hay grupos de “judíos ocultos” también. Algunos de ellos han concretado sus aspiración de regresar al seno del judaísmo, se han convertido y se han radicado en Israel donde llevan una vida escrupulosamente ortodoxa.

Sin embargo, quisiera mencionar otro fenómeno particular del Perú y de Brasil, los judíos de la Selva Amazónica.

En los años 70 del siglo XIX, la fiebre del caucho atraía numerosos jóvenes de espíritu aventurero y afán de riqueza. Entre ellos, algunos cientos de judíos oriundos de Marruecos emprendieron el cruce del Atlántico. Por las duras condiciones que deberían enfrentar en la selva amazónica. El viaje era vedado a las mujeres; los muchachos que lo hacían eran por lo tanto casi adolescentes y solteros. Su objetivo era lograr ganancias rápidas y regresar a casa con los bolsillos llenos para allí emprender nuevos y más lucrativos negocios con el capital adquirido en el Perú.

Muchos de ellos ni siquiera llegaron a los confines peruanos. Se establecieron el la costa amazónica brasileña, en Belem do Pará, ciudad que queda en la desembocadura del magno río; o en Manaus.  Los que se aventuraron más allá llegaron a Iquitos, ya bien adentro del territorio peruano. Pero la ciudad no era más que una base en la cual paraban algunas semanas entre viajes selva adentro en busca del caucho. Aun así, su condición de jóvenes, solteros, educados y hombres de mundo impactó en las jóvenes del lugar, muchas de las cuales convivieron con estos judíos marroquíes. De esas uniones informales nacieron niños que llevan apellidos que mezclan la herencia hebrea con la amazónica: Cohen Cacique; Bendayán Díaz; Levi Reátegui;Benzaquén Huamán y una larga lista de etcéteras. Muchos de los aventureros regresaron a Marruecos. Prometieron que volverían a llevar a sus esposas informales y a sus hijos. Algunos, muy pocos, lo hicieron. Otros se quedaron en la lejana, hospitalaria y exótica jungla americana. Esos niños crecieron con la impronta de la identidad judía. Pero como esa población judía estaba dispersa en varios poblados y ciudades, no era fácil organizarse. Recién en los años 50 se crea la Sociedad Israelita de Iquitos, la que se reúne desde entonces en el bar del Sr. Víctor Edery, hijo directo de uno de aquellos migrantes de la fiebre del caucho.

Si bien oficialmente y por los prejuicios acerca de quién es judío que tanto daño han hecho a nuestro pueblo desde los años 70, la Asociación Judía del Perú no reconoce oficialmente a la Sociedad Israelita de Iquitos (en el Perú no existe otra comunidad fuera de Lima); los contactos personales, de quien esto escribe así como de la Sojnut con los judíos de la selva son constantes. En el año 1992 visitamos la comunidad, regresando en 11994. Se les envía permanentemente material de estudio y como corolario de esa visita, han renovado sus estatutos, han hecho un relevamiento de la población de la Comunidad y se comprometieron a tener actividad comunitaria todos los viernes a la noche, además de las actividades extraordinarias, entre ellas la visita de dirigentes comunitarios, del embajador de Israel, de shlijim de la Sojnut, etc.

Desde estas líneas invito a todos los amigos de Amijai a visitar el Perú donde en Lima tienen una Comunidad hermana en la Asociación Judía de Beneficencia y Culto de 1870, en Miraflores. También los invitamos a realizar una visita a Iquitos que será exótica e inolvidable; y tomando contacto con los miembros de la Comunidad de Iquitos estarán cumpliendo una hermosa Mitzvá.
 

 

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